Morella, ciudad inexpugnable

Ya conocéis mi debilidad por los pueblos bonitos, y si son de la Comunidad Valenciana aún más, ya que son parte de nuestra historia. Después de muchos kilómetros y muchas curvas aparece en el horizonte este gran peñasco rodeado de una de las murallas más largas y mejor conservadas que nos podemos encontrar. Sin duda, me quedo con las calles empinadas con sus hasta 388 escalones, con su característico valenciano y con su rico patrimonio.

Castra Aelia para los romanos o Maurela para los musulmanes deriva el nombre de Morella, capital histórica de la comarca de Els Ports. Su posición estratégica entre el valle del Ebro y el mar Mediterráneo favoreció el asentamiento humano desde hace milenios: epipaleolítico, neolítico, Edad del Bronce, íberos, griegos y romanos pasaron por sus tierras. 

En la Edad Media se convierte en capital de la comarca de Els Ports, lugar donde el Cid luchó dos de sus batallas (contra el rey de la taifa de Lleida y contra el conde de Barcelona) hasta que Alfonso I de Aragón, el Batallador conquistó la plaza a comienzos del siglo XII para los cristianos. 

Fue el 7 enero de 1232 (fecha de dedicatio de la iglesia) cuando es conquistada definitivamente tras una larga rivalidad entre Jaime I y el noble aragonés Blasco d’Alagó. Don Blasco tenía la promesa del propio rey de poder quedarse con todo aquello que conquistara, es decir de Morella. Durante la preparación de la conquista de Valencia, el rey volvió a Morella para decirle a su mayordomo: “Es llogar, que fa per nul hom, del mon, sino a rey” (Morella no es lugar para ningún hombre, sino para el rey). Tras duras negociaciones llegan al acuerdo de que Morella será para el noble Blasco d’Alagó hasta su muerte, pero con la condición de que la torre más alta del castillo, la torre Zeloquia, sería para el rey como señal de soberanía. Poco tiempo después, el noble se levantó en armas contra Jaime I y murió en 1250 en batalla, pasando así Morella al señorío real. 

Y, ¿por qué Morella tenia tanta importancia? Se encontraba en un centro geográfico de la Corona de Aragón, en la frontera entre Cataluña, Aragón y Valencia; además de ser vecina de las comarcas de las más poderosas órdenes militares del momento: hospitalarios, templarios, calatravos, montesanos, etc. 

Desde 1270 pasa del reino de Aragón al reino de Valencia, siendo la villa más importante del reino tras Valencia y Xátiva, y posteriormente de Orihuela y Alicante. Hay que tener en cuenta que está compuesta por una sociedad con amplia representación de gremios: orfebres, plateros, escultores, tejedores, etc. y comerciantes que llegarían a Atenas (en tiempos de almogávares) o al norte de África (con una expedición en 1510). Sin contar la rica comunidad judía que tenia los mismos derechos que los judíos de la ciudad de Valencia gracias a Jaime I en 1264. 

Entre los siglos XIII y XIV fue refugio de la comunidad cátara, donde vivió y trabajó de cestero Guillem de Belibaste quien murió en la hoguera de Francia en 1321. Seguramente fueron ellos quienes desarrollaron la industria textil tan importante y característica de la ciudad de Morella. Pero con la crisis del sistema feudal, las contradicciones económicas y políticas, hicieron que Francesc de Vinatea (de la familia de señores feudales de Todolella) se pusiera al frente de las ciudades y villas más importantes del reino y se enfrentó al rey Alfonso el Benigno ya que su esposa quería ceder las principales ciudades de la Corona. 


En 1410, Domingo Ram (obispo de Huesca en 1412) fue premiado por el rey por haberlo favorecido a acceder a la corona convirtiéndolo en virrey de Sicilia. Años después, en 1414, se produjo un encuentro para intentar solucionar el Cisma de Occidente y fue en Morella donde se reunieron el Papa Luna, el rey Fernando I y fray Vicente Ferrer, sin resolución alguna, el Papa Luna se aisló en el castillo de Peñíscola hasta morir. 

Cruz del Terme representando la reunión del Cisma de Occidente en Morella

Durante la Edad Moderna, Morella estuvo en el centro de las grandes guerras que se sucedieron: la Guerra de las Germanías (1521-1522), Guerra de Sucesión (1701-1713), Guerra de Independencia (1808-1814) y la Primera Guerra Carlista, episodio más decisivo de la historia de la ciudad. En 1838, ocupada por los carlistas y con el general Cabrera “el tigre del Maestrazgo” se convirtió en la capital de la Comandancia Militar Carlista de Valencia, Aragón y Maestrazgo, hasta que fue conquistada en 1840 por el general Espartero, nombrado duque de Morella tras la victoria. 

Portals y torres de Morella

La ciudad de Morella es una de las pocas ciudades que aun se encuentra totalmente rodeada de murallas. La ciudad durante la época árabe contó con un recinto amurallado de perímetro mucho menor al actual, que partiendo desde la muela del castillo descendía por el lado noreste y noroeste hacia la ciudad para protegerla. La construcción de las actuales murallas y torres se inicia al poco tiempo de la Reconquista. Según Grau Monserrat, la primera noticia documentada que tenemos es la de la construcción del barrio del Sol en el año 1276. 

A partir de esta fecha, numerosos documentos referentes a los contratos de “els obrers dels murs” nos permiten datar gran parte de las obras del recinto amurallado entre los años (¿1276-1681?) figurando como tales: Domingo Taravall, Jaume Carrascull, Guiamo Soler, Guiamo Tarrefa, Joan Company, Francesc Comi y Joan Sanxo, entre otros. 

El recinto amurallado tiene un total de 16 torres: Panto, Portal de la Nevera, Racó, Portal de San Miguel, Redonda, Font Vella, Aspero, Alós, Beneyto, Carraixet, Portal del Rey, Porta de los Estudios y Torre de San Francisco. Las distintas torres se ubican en aquellas zonas rocosas que permiten su correcta cimentación, mientras que los tramos de muralla que las unen en ocasiones tienen que salvar importantes desniveles y están cimentadas sobre terrenos arcillosos que históricamente han provocado problemas en su estabilidad. 

La longitud total del perímetro exterior es de 1.803,11m de los cuales 1.387,45m es de murallas y 415,66m de las puertas y torres. Las murallas tienen una anchura y altura variable según el tramo según las condiciones de su cimentación o por los requerimientos defensivos que obligaron a lo largo de los siglos a su remodelación y refuerzo. 

Las distintas torres y portales tienen formas y dimensiones muy variadas. Las hay cuadradas, rectangulares, pentagonales, hexagonales, heptagonales y de trazado octagonal achaflanadas. Las hay con portal o sin él, las hay dobles o sencillas. Las dimensiones también son muy distintas y la superficie en planta varía entre ellas. 

En 2015 se cumplen 50 años de la primera restauración contemporánea de las puertas y torres de la muralla de Morella. Desde 1965 el Gobierno, la Generalitat, la Diputación de Castellón y el Ayuntamiento de Morella, con la intervención de distintos técnicos han llevado a cabo un esfuerzo continuado para la recuperación de estas murallas que caracterizan la imagen de la ciudad de Morella. 

Desde hace 24 años como arquitecto conservador del castillo y murallas, Vicente Dualde Viñeta, ha venido recogiendo toda la información gráfica existente de este monumento y de las intervenciones realizadas. Esta memoria gráfica recopilada, con la ayuda de las actuales técnicas de representación, nos permite dar a conocer este conjunto monumental desde otros puntos de vista hasta ahora inéditos.

Castillo

El origen como castillo fortificado es musulmán (950-960) en tiempos del califa Abderramán III. El Cid asola el territorio en 1084 en nombre de su señor Al-Mutamin, rey de la taifa de Zaragoza, momento en el que Morella se encontraba bajo el rey de la taifa de Tortosa y Lérida, Al-Hayib. 

Serán los almorávides quienes repueblen la ciudad y comiencen a usar el nombre de Morella en 1103 además de levantar las nuevas fortificaciones sobre el castillo protegiendo el núcleo urbano de la población. Pero con la llegada de los almohades en 1175, la ciudad comienza una actividad ganadera y de comercio próspera para su población.

A pesar de su complejidad se puede sintetizar la evolución de todo el conjunto en cinco grandes fases constructivas: 

  • Época islámica: en este primer momento se fortifica la cima del Castell y se construyen las murallas que protegen el albacar. Con mucha probabilidad fue un castillo tipo Hins árabe. 
  • Época medieval-cristiana: en un principio se aprovecha y repara todo lo construido en el periodo anterior. Los muros de tapial en muchas ocasiones no son sustituidos sino forrados con materiales nuevos y más resistentes. En este momento, se complementa la muralla del segundo recinto, mientras que el resto de refuerzo se realiza en la muralla que envuelve el núcleo urbano. 
  • Siglo XV: se reestructura el acceso añadiendo la barbacana y probablemente se realizaron otras intervenciones que no se pueden identificar por falta de datos. 
  • Siglo XVI, XVII, XVIII: corresponde a un momento en que la estructura del castillo ya está desarrollada, esto no quiere decir que a lo largo de los siglos no se hayan hecho intervenciones y acciones destructivas-constructivas. Se añaden nuevos edificios y elementos que corresponden a nuevas necesidades, pero la estructura básica de los dos recintos superpuestos y barbacana de acceso permanecen inalterados. 
  • Siglo XIX: es sin duda cuando más se altera la morfología del castillo ya que se construye el primer recinto (1838-1839) articulando un nuevo acceso y ampliando el espacio útil del castillo. Pero además, debido a los avances en lo militar y sobretodo en artillería, el castillo sufrirá las más graves lesiones de su historia, perdiendo algunos de sus elementos medievales mas característicos como la torre Zeloquia. 

Más info sobre el castillo: http://www.jdiezarnal.com/castillodemorella.html

Iglesia Arciprestal de Santa María la Mayor

Se comenzó a construir en el siglo XIII hasta el siglo XIV, tiempo en el que se realizaron diversas intervenciones como la portada de los Apóstoles. 

Joya del gótico religioso mediterráneo, reúne en una misma fachada dos puertas de gran interés arquitectónico y escultórico: la puerta de los Apóstoles y la puerta de las Vírgenes. Ambas tienen una estructura parecida ya que fueron realizadas por padre e hijo. Constan de arco apuntado rodeado de arquivoltas y enmarcados por un increíble gablete. En su exterior también encontramos la torre campanario construida en el siglo XV, pero que posteriormente fue desmochada para permitir la defensa del castillo, quedando hoy en día a modo de espadaña.

Destaca en su interior la escalera del coro enroscada en una de las columnas, la escena del Juicio Final del trascoro y la propia bóveda de crucería del coro que destaca por su baja altura. Normalmente deben estar apoyadas directamente en los muros, pero los empujes de este coro de Morella recaen sobre cuatro pilares únicamente. 

Su altar mayor de estilo churrigueresco contrasta con la sobriedad de la piedra del resto de las naves, un gran rosetón que ilumina el interior del templo y el monumental órgano conservado de 1719 y que hoy en día aún sigue funcionando con sus más de 3.000 tubos. 

Calle Blasco d’Alagón

Conocida por todos los morellanos como “la Plaça” debido a que desde época medieval llama la atención el tramo de soportales donde se colocaban los tenderos a vender sus productos al resto de la población y refugiarse del temporal. Fue el rey Felipe V quien permitió el primer mercado en este lugar. Además, al principio de la calle se encuentra un soportal más amplio y decorado con pinturas murales que funcionaba de aduana donde debían depositar las cantidades y el dinero para poder acceder al mercado. 

Ayuntamiento 

Edificio construido entre 1360 y 1420 en dos grandes cuerpos medievales: el primero contiene la Lonja y Sala del Consell de la Vula donde se encontraba el poder municipal morellano; y el segundo consta de dos niveles que albergan las Cárceles en la planta baja y la Sala de Visitas o antigua Capilla, y en el nivel intermedio encontramos una gran sala con una columna central que soporta la viguería original. La restauración de este edificio fue galardonada por los premio Europa Nostra en 1997 como reconocimiento a la protección y recuperación del patrimonio Arquitectónico y Natural Europeo. 

Barrio judío

Adentrándonos en la ciudad encontramos los estrechos callejones que formaban la judería de Morella. Calles estrechas, sinuosas y escalonadas, paredes macizas y pocas aberturas para ocultar el interior de las viviendas. Destaca el Callejón de los Lobos, que nos cuenta la guía turística que se llama así porque la población sufría ataques de lobos a su rebaños y cuando conseguían cazar uno de ellos se colgaban en el acceso de este callejón para advertir y avisar al resto de la población que estaban fuera de peligro. 

Casas y palacios

Existen numerosas casas señoriales por toda Morella, pero cabe destacar la casa Ciurana o la casa Rovira, que cuenta la leyenda que allí se produjo el milagro de san Vicente Ferrer a quien se le atribuye la resurrección de un niño. Además de los palacios como el del Marqués de Cruilles o el del Cardenal Ram, convertido actualmente en hotel de 4*, de estilo renacentista debido a las relaciones con Italia por el comercio de la lana, palacio aragonés del siglo XV con un enorme alero saliente de estilo valenciano. 

Acueducto de Santa Llucía

Construcción del 1318 conserva la sencillez del gótico y destaca por ser de las escasas obras hidráulicas que aun perduran en Morella. Se conservan dos tramos que nos enseñan cómo en tiempos medievales se transportaba el agua para abastecer a la población. Los arcos más sobresalientes son los de La Pedrera y Santa Lucia, al que da nombre. 

Acueducto de Santa Llucía
Palacio Cardenal Ram

Bibliografía 

  • Información durante la visita guiada Tourist Info 
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