Ruta del Cid I

En esta página vamos a encontrar un poquito de todo: leyendas, literatura, patrimonio, historia… pero no dejamos de centramos en el patrimonio andalusí. Esta vez hemos ido más allá… nos hemos guiado por una de las obras más importante de la literatura española como es el Cantar de mio Cid. Ubicando la trama en el primer cantar, el Cantar del Destierro, nos embarcamos en un viaje por los distintos lugares por los que pasó el Cid en la zona de Levante, ruta integrada en el Camino del Cid, un viaje por la Edad Media como La Defensa del Sur. De este modo contamos la historia que nos ubique en la época medieval y os explicamos algunos de los patrimonios que han perdurado hasta nuestros días en estos lugares, por si os apetece un fin de semana emprender el mismo viaje que realizó el Cid en siglo XIII. 
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Para quien no lo conozca… El Cantar de mio Cid es un cantar de gesta anónimo -los especialistas creen que fue Per Abbat- que relata las hazañas heroicas inspiradas, libremente, en los últimos años de vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, escrita según las fuentes en el siglo XIII. Se trata de la primera obra poética extensa de la literatura española que se ha conservado en su totalidad, a excepción de la primera hoja y su tema es la difícil recuperación de la honra a manos del rey Alfonso VI. El poema entero consta de 3735 versos cuyo argumento se divide en tres cantares:

  • Cantar primero: Cantar del Destierro (vv. 1-1084)
  • Cantar segundo: Cantar de las Bodas de las hijas del Cid (vv. 1085-2277)
  • Cantar tercero: Cantar de la Afrenta de Corpes (vv. 2278-3730)

Nosotros nos hemos centrado en el Cantar del Destierro el cual nos narra que tras ser acusado falsamente de haberse quedado con los tributos que fue a recaudar a Sevilla, el Cid es desterrado de Castilla por el rey Alfonso. Tras la victoria sobre el conde de Barcelona, el Cid emprende su viaje hacia el Levante cuyo objetivo es conquistar Valencia y crear un nuevo señorío.300px-Cantar_de_mio_Cid_f74r

En este recorrido por La Defensa del Sur, y a diferencia de los anteriores, la historia prevalece sobre la literatura. El autor cuenta los dos destierros a los que, históricamente, Alfonso VI condenó al Cid: el primero, en Castilla en 1081, y el segundo estando el Cid en Alicante en 1088. Esta ruta recupera ese episodio histórico y algunos otros que tienen que ver con la defensa de tierras levantinas frente al peligro almorávide que venía del Sur.

El cantar narra que la conquista de Valencia por el Cid supuso la culminación de un sueño pero fue también origen de muchas preocupaciones surgidas ante la necesidad de defender la ciudad, que resistiría el empuje almorávide hasta 1102, año en que Jimena -el Cid había muerto tres años antes- abandona la ciudad. El Cid logra entrar en Valencia tras un largo asedio. El rey de Sevilla intenta recuperarla pero es derrotado en batalla campal en la huerta de Valencia. Y así, el Cid recibe el perdón de Alfonso VI; su mujer e hijas viajan a Valencia y el Cid las muestra sus dominios desde la torre del alcázar. Posteriormente el rey almorávide Yussuf acude con 50.000 hombres, que son igualmente vencidos. Tras esta victoria el Cid casa en Valencia a sus hijas con los infantes de Carrión. Dos años después, el rey Búcar asedia Valencia con 50.000 tiendas; derrotado, es muerto por el Cid, quien se apodera de su espada, Tizona, valorada en 1.000 marcos de oro. Finalmente, recuperada su honra y reconocido como gran señor, el Cid muere en Valencia.

Pero la historia es mucho más distinta:

El Cid sin proponérselo llegó al Mediterráneo. Entró al Levante por la ciudad de Morella, capital de la comarca de Els Ports, la Bisagris romana. Su ubicación sobre un alto espolón rocoso obliga a que sus calles tengan una marcada pendiente y dificulte el tránsito. El Cantar del Mio Cid cita a esta ciudad en el año 1084 cuando el Cid venció al rey de Aragón Sancho Ramírez, bajo el servicio de al-Mutamin de Zaragoza; y seis años después cuando tomó la plaza al conde de Barcelona Berenguer Ramón II. Destacan de Morella el castillo que se alza en una montaña rocosa y el poderoso recinto amurallado de más de 2km el cual cuenta con hasta catorce torres y seis puertas fuertes.

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Tras salir de sus murallas se dirige a Benicarló, alquería musulmana de gran importancia estratégica y de la que destacan sus murallas declaradas BIC. Continúa por la Castalia de los romanos, actual Castellón de la Plana donde es necesario visitar las alquería intacta y el Convento de las Madres Capuchinas, que si eres amante del arte, en él se guardan valiosos cuadros de Zurbarán.

Tras pasar por Burriana llegamos a Sagunto, ciudadela envuelta por murallas y que tanto le costará ganar a Aníbal, destacando de este periodo romano el circo o anfiteatro, el teatro del siglo I y los muros del Templo de Diana. La ciudad medieval ahora llamada Murviedro se desarrollaría en las faldas de la montaña donde se encontraba la mezquita mayor andalusí y la judería, sin olvidar el castillo con origen íbero.Por aquí llegamos a El Puig conocido en tiempos del Cid como Juballa o Yuballa, donde encontramos en la montaña su castillo que tiene mil historias que contarnos, el Real Monasterio de Santa María del Puig de los mercenarios, fundado por el rey Jaime I. Y así llegamos a Valencia por Quart de Poblet, ciudad romana fundada por veteranos de las legiones que combatieron a Viriato en el 138 a.C. conquistada por el Cid en 1094 a las tropas de Yusuf I. Aquí vivió el Cid sus mejores años y sería la elegida donde quiso morir.

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De su época de esplendor nos llegan las Puertas de Serranos, por la que según la tradición entraría el Cid a la ciudad, las Torres de Quart, el Museo Arqueológico de la Almoina y su Patrimonio de la Humanidad: la Lonja de la Seda.

Desde Valencia el camino del Cid se abre en dos tramos: uno por la Costa y otro por el Interior de la provincia. Si vamos por la Ruta de la Costa, la primera población que encontramos es Cullera, importante por su situación cercana a la desembocadura del río Júcar y ser capital de la Ribera Baja. cullera6Su alcazaba fue refugio de Yusuf , gobernador almóravide de Valencia, durante los intentos de conquista de los cristianos. La siguiente etapa será Gandía ciudad donde todavía quedan restos de las torres que componían la muralla, la Alquería del Duc o de Don Alfonso y el Castillo de Bayrén, además de la judería y el arrabal. Por Ondara pasamos a Dénia, ciudad alicantina y capital de la Ribera Alta. En su puerto se estableció durante varios siglos un pasillo marítimo con la vecina isla de Formentera llamada la «Ruta de la Sal»; además coincidió en el tiempo con la creación de los reinos de Taifas destacando su castillo andalusí.

Cambiando el recorrido hacia la Ruta del Interior desde la ciudad de Valencia, ahora nos dirigiremos a Xátiva, ciudad que vio pasar a Aníbal quien levantó en la cresta de la montaña una ciudadela aérea y que durante la época bajomedieval se convertiría en cárcel del Estado.castillo-de-Xativa-en-costa-valenciana Destaca por ser la primera ciudad europea en conocer el uso del papel, en el siglo XI, además de ver nacer a dos de los papas de la familia Borgia: Calixto III y Alejandro IV. Por la población de Beniatjar llega a Alcoy, fundada por cartagineses y que eligió a San Jorge como patrón en vez de a Santiago. Destacó en su momento el castillo árabe de El Castellar, pero fue destruido, construyendo Jaime I otro en el exterior llamado el castillo de Barchell. En el extremo occidental de la Sierra de los Barranones encontramos Ibi población famosa por sus recursos hidráulicos que ayudaron al regadío fértil de la zona y con un castillo llamado El Roig o Bermejo por la alfarería de arcilla roja que había en el mismo cerro. atalaya-pinterest2_xoptimizadaxLlegado el Cid a Villena se encuentra con su imponente fortaleza de la Atalaya cuyos muros vieron pasar a grandes señores y albergaron grandes enfrentamientos. Por Elda y Petrer se llega a Monforte del Cid que le hace justo homenaje al Campeador y que destaca en época medieval su castillo y su morería con la construcción del Arco de la Morería el cual dividió a ambas culturas.

Elche es la siguiente etapa, de origen íbero pero con gran importancia durante el periodo árabe destaca su Torre de la Calahorra, Alcázar de la Señoría y sus baños árabes tan bien conservados. banos-arabes_referenceY así llegará a Orihuela, fundada por los visigodos fue una influyente población andalusí: Oriola de la que destaca su castillo, ahora en ruinas, Puerta de Olma y los restos de muralla islámica. Conquistada por Jaime I destaca la Catedral que es la más antigua de la provincia de Alicante y el palacio episcopal. De esta manera acaba el tramo por tierras levantinas del Cid Campeador.

 

Bibliografía:

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