Ruta del Cid II

Volvemos a adentrarnos en la Ruta del Cid, esta vez en el segundo destierro del Cid, cuando recorrió el sur, concretamente nuestra zona de la Comunidad Valenciana. Os contaremos un poco de la historia de sus ciudades y su rico patrimonio. ¿Nos acompañas a dar una vuelta juntos por la historia del Cid y su defensa del sur? 

Durante la ruta de la defensa del sur pesa más la historia que la literatura. Su final, o su principio si se hace en sentido inverso, es Orihuela. Localidad que entre 1088-1092 marcó el limite meridional del protectorado del Cid con un extenso territorio de poblaciones musulmanas prestas a sublevarse que se extendía hasta Tortosa.

Cuenta el Cantar… que en esta ruta tiene 3 escenarios o epicentros históricos. Cronológicamente, el primero es entre Ontinyent, Villena y Elche, cuando en el 1088 el rey Alfonso VI acudió con su ejército para socorrer a la guarnición cristiana del castillo de Aledo (Murcia), que estaba siendo asediado por una gran coalición musulmana.Resultado de imagen de mapa ruta defensa del sur el cid Alfonso ordenó al Cid, que acampaba en Ontinyent, que se reuniera con él en Villena.Cid no acudió a la cita y Alfonso le condenó a un segundo destierro. En esta ocasión se le declaró traidor y le arrebataron sus propiedades. En territorio hostil, sin víveres ni bienes para pagar a su ejército, ahora mermado por las deserciones, pasó en Elche la que pudo ser la peor Navidad de su vida. Sin embargo, logró superar este contratiempo: cinco años después conquistaría Valencia.

En junio de 1094, tras un durísimo asedio, el Cid entró en Valencia como nuevo señor de la ciudad. La taifa de Valencia era muy rica pero políticamente inestable, y todos los reyes y príncipes importantes -cristianos y musulmanes- querían apoderarse de ella. El Cid aprovechó esta situación para jugar su propia partida en un complicado tablero de ajedrez geoestratégico. La conquista de Valencia sería la última gran conquista cristiana del siglo XI en la Península Ibérica. La expansión de los reinos cristianos a costa de los territorios musulmanes se había detenido con la llegada de los almorávides. Estos eran tribus nómadas procedentes del actual Marruecos que en 1086 entraron en la península y se hicieron poco a poco con el mando en Al-Andalus gracias al poderío militar.

Desde su conquista el Cid tuvo dos preocupaciones: mantener el orden en la ciudad y defenderla de los almorávides, que presionaban desde el sur y habían establecido su puesto de avanzada en Xátiva. Finalmente, en 1102, tres años después de la muerte de Rodrigo, su esposa Gimena tuvo que abandonar Valencia ante la presión almorávide, aunque para entonces ya había nacido la leyenda del Cid.

Ciudades con Historia.

En la segunda mitad del siglo XI, Valencia era codiciada por los principales reinos cristianos y musulmanes. En 1087 el Cid se convirtió en el protector de su rey, al-Qadir.

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La Lonja de la Seda. Patrimonio de la Humanidad.

Muerto este, y tras seis meses de duro asedio, el Cid conquistó la ciudad el 15 junio de 1094. Tras resistir varios intentos de conquista almorávides, el Cid murió aquí en 10 julio de 1099. En 1102 su viuda, Jimena Diaz, abandonó la ciudad ante la presión almorávide.

El Cantar cuenta que tras un largo asedio el Cid conquista la ciudad. El rey de Sevilla intenta recuperarla pero es derrotado en batalla campal en la huerta de Valencia. El Cid recibe el perdón de Alfonso VI; su mujer e hijas viajan a Valencia y el Cid les muestra sus dominios desde la torre del Alcázar. Posteriormente el rey almorávide Yusuf acude con 50.000 hombres, que son igualmente vencidos. Tras esta victoria el Cid casa a sus hijas en Valencia con los infantes de Carrión. Dos años después el rey Búcar asedia Valencia con 50.000 tiendas; derrotado, es muerto por el Cid, quien se apodera de su espada, Tizona, valorada en 1.000 marcos de oro. Finalmente, recuperada su honra y reconocido como gran señor, el Cid muere en Valencia.

En enero de 1094, mientras el Cid asediaba Valencia, un ejército almorávide acampó en Almussafes, pero se retiró tras una tormenta que trajo una fuerte riada.

En el verano de 1093 el Cid lanzó un ataque contra la ciudad de Alzira, que se resistía a apoyarle, y sus territorios, ordenando recoger la mies para llevarla a El Puig.En otoño de 1097 un contingente de hombres del Cid fue derrotado aquí por una expedición almorávide.

Inicialmente la ciudad de Xátiva se doblegó ante el poder del Cid, rindiéndole tributo, pero en los últimos años de vida de Rodrigo se convirtió en la punta de lanza de la ofensiva almorávide contra Valencia. En el Cantar, tras la batalla de Sagunt el Cid se dedica a saquear diversos puntos de la taifa valenciana (por Cullera, Xátiva y Dénia) en ataques rápidos que lanzan por la noche. Tras conquistar Valencia el Cid derrota al rey de Sevilla, que viene a cercarle, y persigue a los fugitivos hasta los muros de Xátiva.

En noviembre de 1088 el Cid se trasladó desde Xátiva hasta Ontinyent con el fin de esperar allí al rey Alfonso VI, que se acercaba para socorrer Aledo. El rey pidió a Rodrigo que esperara en Villena, pero este prefirió quedarse en Ontinyent porque así se aseguraba los víveres para sus hombres. El encuentro nunca se produjo, lo que acarrearía al Cid un segundo destierro. A mediados de 1093, mientras ejercía de facto su poder sobre Valencia, el Cid lanzó un ataque a Villena desde Peña Cadiella, saqueando su tierra y comarca, y acumulando un gran botín de cautivos, bienes y víveres.

Tras esto, el Cid acampó en Elche donde pasó las Navidades. Allí supo que Alfonso VI había vuelto a desterrarle y le había declarado traidor. En medio de territorio enemigo decidió no servir más a ningún señor y actuar por su cuenta y riesgo.

Tras derrotar al conde catalán Berenguer Ramón II en la batalla de Tévar, el Cid estableció un amplio protectorado sobre los reinos islámicos de Al Hiyab: Lérida, Tortosa y Dénia. En 1091, según Ben Alcama, se extendía desde Tortosa hasta Orihuela.

El patrimonio del camino.

Entre sus muchos atractivos Valencia cuenta con un extraordinario patrimonio gótico, como la Lonja de los Mercaderes o su Catedral, construida sobre la antigua mezquita que el Cid consagró en 1096. En la imagen, capiteles del la puerta del Palau de la catedral.

La Albufera es una laguna costera de escasa profundidad -un metro de medida- rodeada de arrozales y cerrada al mar por una barra de arena creada por las corrientes marinas.

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La Albufera de Valencia

Su singularidad llamo la atención de geógrafos y escritores desde la antigüedad. Su nombre proviene del árabe y significa “mar pequeño”.

En el siglo XI Alzira era una plaza amurallada rodeada por el río Júcar. Su nombre proceden del árabe “isla”. Ibn Jafaya, el poeta alcireño coetáneo al Cid, alabó sus huertas y jardines “rostros florecientes” y sus aguas “boca fresca”. Junto a Alzira se encuentra la Murta, un paraje natural montañoso desde donde se contempla un extenso mar de huertas.

El Castillo de Xátiva es el emblema de esta ciudad monumental. Durante las taifas desarrollo una importante industria papelera. Aquí residieron Ibn Hazm (siglo XI), autor del Collar de la Paloma -una de las obras poéticas amorosas más importantes de nuestra literatura-, o Ibn Yubair (siglo XIII), autor de un famoso libro de viajes por el mundo árabe.

Ontinyent, famosa por sus fiestas de Moros y Cristianos, conserva un bonito casco bajomedieval al que se accede por un puente del siglo XVI que salva el cauce del río Clariano. Sobre los tejados asoma la torre de la iglesia de Santa Maria, de 71m, considerada la mas alta de la Comunidad Valenciana.

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Torre de Bocairent

 

La singular estampa de Bocairent es solo el feliz anticipo de una ciudad sorprendente ganada a la roca. Entre sus muchos atractivos destacan Les Covetes del Moros, un paredón de roca de 50m de altura con 53 entradas que, comunicadas entre si, crean un tortuoso laberinto cuyo origen antigua y su finalidad siguen siendo un misterio.

En la sierra de Benicadell, entre los términos de Otos y Beniatjar, se halla uno de los míticos “nidos de águila” del Cid: el castillo de la Peña Cadiella o de la Carbonera. Aquí estuvo el Cid con Pedro I de Aragon, y posiblemente con Alfonso el Batallador, en un peligroso trance. Un sitio donde la historia se respira.

 

El castillo de Corbera construido sobre una vieja fortaleza romana, formaba parte en el siglo XI de un entramada defensivo que limitaba al oeste con Alzira  y al este con Cullera. Aun se conservan de época islámica la torre albarrana y parte d los amurallamientos de tapial.

Además de las fortificaciones de orden islámico como el castillo o la “torre de la reina mora”, Cullera cuenta con 15km de playas para todos los gustos: desde las urbanas y muy populares a otras más apartadas que en algunos casos forman parte de sistemas dunares naturales.

Probablemente de origen almohade el castillo de Banyeres de Mariola fue construido en el siglo XII. Su emplazamiento y su prominente torre del homenaje dan buena cuenta de su importancia para controlar las comunicaciones de la zona. EN el siglo XIII fue frontera entre los reinos de Castilla y Aragon.

Villena se puede recorrer con tres claves: la iglesia de Santiago -uno de los conjuntos gótico renacentistas más importantes de la Comunidad Valencia-, su castillo de origen almohade, y el Tesoro de Villena, en el Museo Arqueológico, una notable colección de piezas de oro (cuencos, anillos, brazaletes) de 3000 años de antigüedad.

La fortaleza de Sax es un magnifico ejemplo de castillo roquero. Aunque es predominantemente del siglo XIV se tiene noticia de su existencia anterior: ya en el siglo XIII la inexpugnabilidad de sus muros dio al traste con varios intentos de conquista.

Vigilado por la imponente Silla del Cid -un macizo de más de 1.000m que recuerda a la montura de un caballo y donde la tradición ubica algunas leyendas cidianas- el Castillo de Petrer fue construido en el siglo XII por un contingente de soldados almohades licenciados del ejercito.

Tras los arcos ojivales del acueducto (XV-XVII) que conducía aguas de riego se advierte la silueta del Castillo de Biar, construido en el siglo XII por los almohades sobre un asentamiento romano anterior. EN el horizonte destaca su magnifica torre, de 18, de altura.

El Palmeral de Elche esta formado por un conjunto de huertos de palmeras datileras. Su cultivo fue desarrollado por los árabes mediante un sistema de riego por acequias.

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Acequias del Palmeral de Elche

Declarado Patrimonio de la Humanidad es uno de los ejemplos de cómo el hombre puede transformar positivamente el paisaje.

Enclavado en plena sierra, merece la pena detenerse ante el paisaje que se observa desde el castillo de Cox: cualquier movimiento de tropas por pequeño que fuera seria divisable desde aquí. Aunque con modificaciones posteriores, es uno de los castillos islámicos mas antiguos de la Comunidad Valenciana.

Nuestra ruta alicantina es un continuo contraste entre la sierra y la llanura. La Sierra de Callosa, donde se encuentran los restos de su castillo islámico, es un paraje natural muy sugestivo, fuertemente evocador por lo abrupto y desolado, apenas colonizado por la vegetación rasa y las sombras del cielo de las rapaces.

La importancia de Orihuela en los siglos XV y XVI contribuyeron notablemente a la monumentalidad de la ciudad. La Catedral del Salvador, el Colegio de Santo Domingo, la iglesia de Santiago y un buen numero de palacios son algunas muestras de su rico patrimonio artístico. En la imagen, la torre gótica de la iglesia de las santas Justa y Rufina.

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Claustro Colegio Santo Domingo. Orihuela

La buena mesa del Cid.

Aunque el arroz es la seña de identidad de la cocina valenciana con sus distintas variedades y múltiple preparaciones (paella, a banda, meloso, negro, al horno, en postres…) estamos en un territorio de gran intensidad y diversidad gastronómica. La reputación de la huerta valenciana, por ejemplo, se remonta a la época islámica, y de allí surgen una extensa lista de platos, algunos sabrosísimos, como la pericona. Y lo mismo puede decirse del pescado fresco, de costa, al final y al cabo estamos en el Meditaráneo.

Además se tiene la oportunidad de acercarse a una gastronomía distinta, muy apegada a la tierra, como los “guisos de los marjales” con la anguila como protagonista o el puchero valenciano que, a diferencia de los cocidos y ollas castellanas, es más ligero, con menos grasa. El interior y la montaña de Alicante es lugar para un plato de tradición pastoril que bien preparado resulta esquisto como el gazpacho, que se hace con torta de harina y carne, generalmente liebre, perdiz, etc., espaciado con hierbas de la zona.

En cuanto a dulces y postres, y sin obviar cítricos y horchatas, hay que recordar que estamos en la tierra del turrón. El alicantino es mundialmente famoso, pero lo cierto es que tanto en Valencia como en Alicante se producen exquisitos turrones artesanales con la almendra como principal ingrediente.

 

Bibliografía:

  • Folleto informativo Consorcio Camino del Cid. Texto: Alberto Luque.
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