Alcalá de Júcar, un pueblo en la hoz de río

Se me quedó en el tintero este pueblecito, adscrito a la red Pueblos Más Bonitos de España, y que me sorprendió gratamente conocer. Cierto es que, por la cercanía a la costa de Levante unido a la festividad del 9 d’Octubre, aprovechamos para realizar nuestra escapa, pero claro, nosotros y miles de valencianos más que pensaron lo mismo. No podemos obviar su gran encanto y que sin duda se merece la distinción de Mejor Iluminación Artística, pero tendremos que volver para disfrutar como se merece de sus calles y su rico patrimonio.

Se encuentra situado al noreste de la provincia de Albacete, englobado dentro de la comarca de La Manchuela, cerca de Albacete y con buena conexión con el Levante.

Es uno de los pueblos más espectaculares y pintorescos de la provincia de Albacete; su situación y el excepcional paisaje que forma la hoz del Júcar, hacen que en cuanto aparece ante nuestros ojos, sintamos la necesidad de detener la marcha para poderlo contemplar en toda su grandiosidad. 

Sus casas de arquitectura popular, excavadas en la montaña, se adaptan al terreno mediante estrechas y empinadas calles que te hacen trepar hacia el castillo que se asoma al río, dividiendo su población en 6 núcleos. Se sabe que hacia el s.XI fue fortaleza musulmana formando parte de una linea defensiva construida en la ribera del río Júcar y así contener la creciente presión de los reyes cristianos.

 

En el año 711, Tariq desembarcó en la península, el reino se encontraba desorganizado y en guerra así que la ayuda de los musulmanes fue bien recibida por el bando que se oponía a las aspiraciones de don Rodrigo. Los musulmanes lo derrotaron y Tariq aprovechó el caos de poder para convertir lo que había comenzado como simple expedición, en una campaña de conquista. Hubo poca resistencia ante los recién llegados, los musulmanes se mostraban tolerante con el Cristianismo y en general estaban dispuestos a llegar a acuerdos con la nobleza visigoda y a mantenerla en una posición de privilegio. Un buen ejemplo de esos pactos es el Tratado de Tudmir, suscrito con los invasores por Teodomiro, noble visigodo cuyos dominios abarcaban buena parte de la provincia de Alicante, del este de Murcia y del sur de Albacete.

Alcalá de Júcar no existía como tal, aunque si que hubo población visigoda en su entorno. No sabemos nada sobre los primeros siglos del Islam, pues esta comarca era una zona rural poco poblada que no atraía el interés de los geógrafos y cronistas musulmanes. Como en otras tierras la población local se islamizó y adoptó la religión y lengua ya que llegaban nuevos pobladores desde otros lugares, posiblemente beréberes, aunque tal vez también sirios o árabes. Poco a poco la población de origen visigodo se fue mezclando e integrando, aunque con resistencia de  algunas minorías como los mozárabes o judíos que se resistieron a la arabización provocando persecuciones. 

La tribu y el clan tenían gran importancia en la organización social musulmana. Miembros de una misma familia en sentido amplio tendían a establecerse en una misma zona. Es posible que algunos miembros de la tribu Sulaym se estableciesen en la zona de Zulema y ese sea el origen de la aldea y de ahí su nombre, pero no tenemos nada que lo confirme. Tampoco sabemos cuando se construyó la fortaleza que da nombre a la villa de Alcalá, pudo servir para controlar el transporte de madera por el río, para ofrecer refugio a la población en momentos de conflicto o como defensa fronteriza entre emiratos de taifas -reinos musulmanes independientes que se establecieron cuando se debilitaba el poder central-. La población que se fue estableciendo al amparo de esta primera fortaleza, tal vez durante la época almohada -califato musulmán que dominó Al-Andalus entre los años 1147 y 1269-. 

A parte del propio nombre de la aldea de Zulema y del nombre de Alcalá, pocos datos históricos nos queda. Se sospecha que debió formar parte de la taifa de Dénia y que en algún momento pudo ser frontera occidental de la de Valencia. Esta tierra tenía algún interés estratégico por encontrarse limitando entre la Meseta y Levante, antiguo camino que comunicaba el sur de la Hispania Romana con Zaragoza o por estar junto al río Júcar, por el cual transportaban la madera que abastecía los astilleros de la costa del Mediterráneo.

En el año 1211, una expedición relámpago de Alfonso VIII consigue arrebatar a los musulmanes los castillos de Garadén, Jorquera y el propio Alcalá, aunque no será hasta la victoria

Jorquera

de los almohades en las Navas de Tolosa cuando se consigue romper la defensa árabe y dejar libres a la población de todas las tierras de la provincia de Albacete. 

Inicialmente, Alcalá fue una aldea de Jorquera, hasta que en 1364, Pedro I firmó un documento en el Grao de Valencia, concediendo a Alcalá del Júcar el villazgo y la segregación con respecto a Jorquera, con leyes y derechos propios.

Como todas las poblaciones cercanas perteneció al estado de Villena y padeció las vicisitudes de este peculiar señorío, que tanta importancia tuvo en la Edad Media y en la gestación de la monarquía castellana. El estado de Villena, después Marquesado, nace hacia 1282, cuando el infante don Sancho se alza contra su padre Alfonso X, ayudado por su tío don Manuel. Pero será su hijo, el infante Don Juan Manuel quien conseguirá repoblar y engrandecer villas y aldeas y enriquecer sus tierras. Gracias a su situación estratégica, frontera con los reinos de Castilla y Aragon, fue escenario de numerosos enfrentamientos entre nobles hasta la aparición de Juan Pacheco, Marques de Villena quien domina y pacifica el territorio y manda levantar gran numero de castillos e iglesias que hoy en día aun quedan en pie. 

Alcalá del Júcar esta declarado Histórico-Artístico por Real Decreto, en 1986 le fue concedido el tercer premio, después de la torre Eiffel y la Gran Mezquita de Estambul, a la mejor iluminación artística, por la casa Philips de acuerdo con el proyecto de D. Jose Angel Lucas Baidez. El 30 mayo de 1998 el ayuntamiento recibió, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha el “ Premio de Turismo 1998” por su labor en la promoción y desarrollo turístico.

En Alcalá de Júcar encontramos puntos de gran interés como su Castillo -conjunto monumental finales del siglo XI- en un principio debió de erigirse como obra musulmana, resultado del reforzamiento fronterizo en época almohade, a finales del siglo XI, ante el avance cristiano de Alfonso X, pasando al lado cristiano cuando este definitivamente conquistó la zona del Júcar hacia el año 1213. Aunque recientemente restaurado y rehecho, parece ser que el aspecto actual se debe a las fortificaciones llevadas a cabo a mediados del siglo XV, en la época de Don Juan Pacheco, Marques de Villena. Esta construido por un torreón pentagonal y dos torrecillas de planta circular en los ángulos rectos, todo con tres plantas en su interior, al exterior existen todavía restos de la muralla primitiva de la población. Con los distintos proyectos de Escuelas de taller y talleres de empleo, se ha acondicionado el recinto para su mejor aprovechamiento cultural.

Una fortaleza que se iba derrumbando poco a poco bajo la indiferencia de la gente, sería el Ministerio de Educación Nacional quien emitió un decreto que obligaba a su restauración llevada a cabo en dos fases. Una restauración en 1972, donde en primer lugar se extrajeron todos aquellos escombros procedentes del derrumbamiento de la torre siendo demolidas y todas las fabricas que se encontraban descompuestas. Posteriormente, se inició la reconstrucción de los muros del torreón. Estas paredes fueron reconstruidas con fabrica de mampostería careada. Por su parte, el trasdós -superficie exterior de un arco o de una bóveda-, fue rellenado con hormigón en masa, encofrándolo en las zonas donde era preciso. En esta reconstrucción se rehizo de nuevo el flanco oeste, prácticamente hundido, así como también su recuperaron algunos tramos de sus murallas y torres. Al acabar esta primera fase, quedaba sin rematar la subida a la terraza, su remate y el almenado.

 

Otra restauración en 1978, donde se acabaron aquellos elementos que habían quedado pendientes. De la misma forma, se arregló el pequeño recinto desde el que se accede a la torre del homenaje, también se actuó sobre los lienzos de muralla que rodean la torre por los lados norte y este. Por fin, en 1984 se procedió a la inspección de todas las obras e instalaciones objeto de la recepción quedando oficialmente terminada la restauración. 

Puente Romano

El Puente romano fue un paso obligado del Camino Real desde Castilla hacia Levante, tuvo gran importancia durante los siglo XIV y XV convirtiéndose en puerto seco o aduana. El bravo Júcar forzó en distintas fechas su restauración, la mas reciente en 1990, sustituyendo la albardilla deteriorada por la erosión y pavimentación a base de piedra natural de Alcalá, por lo talleres de albañilería y cantería de la escuela taller.

La Plaza de Toros, única en su estilo por su forma irregular, construida en tapial sistema que consiste en hacer un encofrado de cal, barro, cantos y paja, material utilizado también en la elaboración del adobe. Se desconoce su fecha de construcción pero se reconstruyó en 1902 para celebrar festejos taurinos y teatros, ubicándose al otro lado del río en la ladera de la montaña.  

Plaza Toros ovalada al fondo de la imagen

La Ermita de San Lorenzo, situada a 3km de la población, sobre un pequeño montículo al lado del río, existía ya en 1579. Se tiene constancia de que sufrió un hundimiento siendo restaurada en 1742, recuperando la cúpula y la torre. Por lo que respecta a las pinturas, figura una inscripción que sitúa su terminación en el año 1805, el resto de la decoración refleja un claro estilo neoclásico. En 1993 ante el mal estado de deterioro en que se encontraba la parte del retablo, el taller de cantera lo restauró, realizando todo el retablo con piedra natural de Alcalá labrada y colocada artesanalmente, pieza por pieza. En 1994 la Hermandad de San Lorenzo inició el proceso de pintado de la ermita y finalmente se decidieron restaurar las pinturas por completo, siendo Juan Manuel Perez Gonzalez el que inició el proceso de recuperación, dirigido por Momo Marino, finalizando en el 1999. 

La Iglesia de San Andrés, encuadrada entre los siglos XV-XVIII, es de nave única en forma de cruz latina, ofrece en uno de sus tramos una bóveda gótica tardía y otras del barroco rural manchego. La torre al igual que la fachada es de estilo academicista, del arquitecto Lorenzo Alonso de tres cuerpos y de gran altura. Hacia la cabecera figura en su crucero una inscripción con el años “1767” interpretándose como fecha de finalización. 

Iglesia San Andrés, abajo a la derecha de la imagen
Cueva Garadén

Y por último, las famosas cuevas que se pueden considerar el gran reclamo por los visitantes. Como la población se extiende por la ladera sur, una zona abrupta que se cierne sobre el río, permite que la mayoría de las casas están excavadas en la propia montaña, con cuevas de tal longitud que llegan hasta el otro extremo de la peña sobre la que se asienta la villa. Algunas de estas cuevas se pueden visitar y son conocidas por Cuevas del Diablo y Cuevas de Masagó o Gruta del Duende. También encontramos una cueva natural fortificada por los árabes llamada Cueva de Garadén situada a unos 3 kms en un paredón vertical de la hoz del río y que se trata de uno de los ejemplos de cuevas fortificadas más conocidas en nuestra península. 

Cueva del Diablo

Bibliografía

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